martes, 12 de julio de 2016

Estado de imbecilidad generalizado

Estoy cansada, más que cansada estoy harta de ver como bajo el paraguas de la libertad de expresión empieza a cobijarse todo tipo expresiones que sobrepasan la legalidad, el buen gusto y la libertad misma. Llevamos un tiempo- demasiado diría yo-en el que asistimos a un estado en el que todo vale. Se pisotean todos los valores de respeto y tolerancia que tanto trabajo nos ha costado conseguir. Y lejos de que los tribunales se dejen de paños calientes y pongan orden en este desaguisado, lo que se hace es mirar para otro lado y echar en el saco sin fondo de la "libertad de expresión" todo aquello que les llega por miedo a ser señalados de amigos de la caverna o el calificativo más de moda en los últimos tiempos "eres un fascista" o "facha". Y así nos va.
  El hecho es que de un tiempo a esta parte el hecho de opinar en cualquier foro algo que no sea del agrado de la muchedumbre, o disentir políticamente del resto, o simplemente ejercer una profesión (en este caso la de torero) te lleva a ser objeto de linchamiento en todas las redes sociales. Es algo inaudito. Se ha impuesto el pensamiento único. O piensas como el rebaño o te crujen vivo.
 La gota que colma el vaso y que hace que haya perdido la fe en el ser humano es lo sucedido a raíz de la muerte del torero Víctor Barrios. No me cabe en la cabeza como otro ser humano pueda alegrarse y decir tantas barbaridades por la muerte de otro ser humano que no ha hecho otra cosa que jugarse la vida ejerciendo su profesión: la de torero, aunque a cierto sector cada vez más creciente no le guste. A mí personalmente no me gustan las corridas toros, pero respeto a todos los que sí les gusta. Simplemente no voy a verlos, tampoco les deseo mal y mucho menos me alegro si tienen alguna cogida o, como en este caso, fallecen por la cogida del animal. Y mucho menos entiendo que un descerebrado que ejerce-según dice él- como profesor se dedique a publicar por las redes sociales que se alegra de la muerte y otras cosas más repudiables. Pero la cosa no queda ahí, también la viuda ha recibido comentarios de este tipo. El hecho regodearse del dolor de alguien que está sufriendo por la muerte de la persona a la que ama me parece de una bajeza moral supina, que además revelan la parte más despreciable de un ser humano. Este tipo de gente me parece ruin y despreciable. 
  Por si fuera poco hace unas horas leí un comentario de alguien que decía que los que nos alimentamos de animales somos asesinos. Se me quedaron los ojos como platos. No puedo creer que hayamos llegado a este extremo. Lo siento, pero el estado de imbecilidad se generaliza a pasos agigantados.

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